Sidecars: conexión y vínculo emocional
Sidecars derrocharon elogios y rock por Bilbao
El concierto de Sidecars del viernes resultó en una de esas noches especiales que conectan a la banda y al público en un entorno íntimo y cercano. Aunque Sidecars ya son expertos en el escenario, puede que necesitaran de algunos temas iniciales para soltarse y superar los posibles nervios que todo directo en sala puede suscitar, algo que en un festival, con un público más disperso, no sucede igual. Quizá por eso, y como reivindicación de la cercanía que ofrecen los conciertos en salas frente a la locura de los festivales, la banda se entregó en un extenso concierto que rozó las dos horas, mucho más de lo habitual en la mayoría de las bandas.

La velada arrancó con fuerza al ritmo de «La Tormenta», un tema que generó de inmediato una atmósfera cargada de rock y blues, con la guitarra de Juancho y los teclados de Sergio Valdehita como grandes protagonistas. La conexión fue creciendo y para cuando llegó la enérgica «Los Amantes», con reminiscencias de Bunbury, Sidecars ya tenía al público en el bolsillo. A este tema le siguió «Fuego Cruzado», evocando la contundencia de Bryan Adams en sus años dorados, hasta que la banda adoptó un giro más actual con «Hasta Que Cierro Los Ojos», uno de los momentos más destacados de la noche por su sonido fresco y la intensidad con la que el público lo recibió.
Durante el concierto, Sidecars jugó con diferentes combinaciones instrumentales, alternando entre tres guitarras y dos guitarras con la alternancia en la percusión y los metales de Ramiro Nieto. Juancho permaneció con su guitarra en todo momento, fusionándose a la perfección con las teclas de Valdehita. Precisamente en uno de los momentos más relajados de la noche, «Dinamita» logró bajar el ritmo del concierto, acercándose a una calma sosegada que preparó el terreno para la improvisación de blues entre Juancho y Valdehita. La dupla guitarra-teclas se fundió para crear un interludio instrumental que dio paso a «De Película», una canción que, en esa atmósfera, sonó casi como una banda sonora emotiva y envolvente.

El tramo final mantuvo esa línea de conexión íntima, pero aumentó la intensidad de la mano de «Contra las Cuerdas», un tema que la banda alargó estratégicamente para mantener la expectación hasta el último minuto antes de cerrar la primera parte del show con «Fan de Tí». Después de hacerse rogar un poco, Sidecars volvió al escenario para ofrecer un bis que fue la guinda del pastel: «Caballos Salvajes», «Mundo Imperfecto» y «Amasijo de Huesos» fueron los temas elegidos para cerrar la noche con toda la energía y entrega, con una banda visiblemente suelta y un público entregado.

Este concierto dejó claro que Sidecars está en uno de sus mejores momentos, defendiendo a capa y espada los conciertos en salas como un espacio de conexión genuina con su público, deshaciéndose en elogios hacia Bilbao. Los temas nuevos y los clásicos de su repertorio se dieron la mano en un show que se sintió como una conversación entre amigos, salpicada de otras vertientes del rock y la emotividad en las letras que caracteriza a la banda. Prometieron regresar pronto, y con nuevas canciones.
Texto y fotos: Dave Blanco
