Bele: piensa en negro – Kutxa Beltza | Bilbao

Asistimos al estreno de “Herrari” el debut de Bele

Como presagio de lo que es este nuevo proyecto, Lide Hernando escogió la Kutxa Beltza para la puesta de largo de su andadura por los sonidos de la música negra que tanto le ha influido. Ya en Liher dió pinceladas y dejó muestras de ello en varios temas, pero siempre bajo el paraguas del rock. Como Bele, Lide se muestra más libre de explorar los rincones del soul y el R’n’B. 

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Cosas de los estrenos

Para meter en ambiente a los asistentes, los teloneros fueron dos grandes voces de la música negra, Marvin Gaye y Donna Summer, quienes sonaron por el hilo musical minutos antes del comienzo. “Beruna urre” hizo los honores de abrir la hora escasa de actuación. Un cúmulo de energías desatadas sobre la batería que Iñigo enfatizó los beats más graves, en el que fue uno de los temas más vigorosos de la noche. 

A lo largo de las 13 canciones que interpretaron (las propias once del disco y dos versiones), la banda sonó bien, mezclando sonidos en directo con otros lanzados digitalmente que en ningún momento se sintieron extraños ni forzados, a excepción de “Kanikak”. Un momento éste donde Lide quedó sola y las bases no parecieron estar bien mimetizadas con la voz en directo. Los problemas técnicos con el ampli de su guitarra echaron por tierra la experiencia de “Oilo ipurdia” a pesar de los esfuerzos de los técnicos por solventarlo.

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Alejada de lo previsible

La revisión del clásico “Maiteak galde egin zautan” de Imanol Larzabal la volcaron hacia el lado del folk americano, muy en la línea de Morgan. En cambio cuando se metieron en la piel de Jocelyn Brown para interpretar “Somebody Else’s Guy” se retrotrajeron a la música disco y el funky de los comienzos de los ochenta. 

También se congregaron otros estilos. Referencias como el triphop de Portishead, el acid jazz de Jamiroquai o el barroquismo electrónico de Woodkid se pudieron notar en “besarka nazazu” o en  “kanikak”.

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En momentos, Lide se apoyó en las otras dos voces que la acompañaban sobre el escenario, la de Sara Alonso a los teclados, y la de Dánae Riaño al bajo y guitarra. Otro apoyo fueron el set de luces propias. Un detalle este para nada baladí que sirvió para mostrar la importancia del proyecto y de su transmisión al público. Hubo más elementos artísticos y estilísticos dentro de la actuación que fueron partícipes de una puesta en escena estudiada, ideada y ejecutada con el fin de sumar a la experiencia musical del directo.

Ironicamente concluyeron con “Zerua Irabazi” la primera canción que vió la luz de Bele y que va camino de convertirse en una de sus canciones fetitxe que no faltará en los cierres. Bele ya está entre nosotros y ha mostrado sus cartas para ganar la partida. Veremos si en el mazo de los estilos que se juegan, hay sitio para la carta de la música negra.

Texto y fotos: Dave Blanco

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