Bilboloop’23: Gran broche final – Sala Azkena | Bilbao

La segunda y última jornada de Bilboloop nos deleitó con los sonidos más oscuros y progresivos del pop británico con los locales Wet Weasel y Traams.

A los primeros les pudimos ver hace unos meses durante su actuación en fechas de Aste Nagusia, con un peor sonido, pero con un público mucho más entregado. En el caso de Traams, era nuestra primera vez con los ingleses, con lo que no asistimos condicionados por prejuicios o pretensiones.

Wet Weasel

El cuarteto castreño, con residencia en el barrio bilbaíno de Deusto, encaró su actuación con alguna duda, pero enseguida se soltaron. 

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Nombre desconocido para muchos el de West Weasel. En esta ocasión no movieron a buena parte de sus parroquianos, pero hicieron nuevos seguidores. Hasta la fecha, sus actuaciones han sido escasas, y en recintos alejados del circuito habitual de salas del entorno del gran Bilbao.

Su paso por la sala Azkena para este cierre de Bilboloop23 ha sido una buena ocasión para poder saborear sus canciones con mayor detalle. Aprovecharon su tiempo, sin apenas parones más allá de los necesarios para afinar. Descartaron la parte electrónica en vivo, lo que provocó que su sonido se decantara por la vertiente rock, sonando menos a News Order y más a The Clash.

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Traams

Los ingleses Traams convencieron y animaron en el cierre del festival. 

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Ya desde el comienzo salieron poderosos, y se gustaron en las partes centrales de las canciones. Alargaron y jugaron prácticamente en todos los temas del repertorio. Con un bajo muy presente y unas armonías de guitarra que Stuart sacaba de manera casi visceral, “Dry” inauguró su actuación. Hipnóticos y lisérgicos a aportes iguales, el quinteto convirtió la sala en una jam de sonidos lúgubres. Ya con “The Greyhound” y “Penguin” dejaron claras sus pretensiones y su objetivo, no dejarse nada para después, viviendo el momento como su último acorde sobre la faz de la tierra. 

Problemas técnicos, al parecer irresolubles, mutilaron a la banda dándola sin una segunda guitarra el resto de concierto, hecho este que no trastoca los planes del resto, que siguieron con su enérgica dinámica de acordes densos y repetitivos. Una mezcla de Sonic Youth y Mogwai que hacían de su sonido en directo una experiencia mucho más intensa e inmersiva. También tuvieron un pequeño espacio para el rock noventero con toques a brith pop, en el que no se gustaron tanto.

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El final siguió el patrón inicial y tras los primeros minutos de la sosegada “Breath” volvieron a la intensidad y el sudor al final de la misma. De ahí ya no se bajaron, y la distorsión, los acoples intencionados y las cuerdas finas se adueñaron de los últimos veinte minutos vertiginosos. “Succulent Thunder Anthem” conecta con “A House On Fire” poniendo patas arriba la sala Azkena, que veía como aquello no tenía visos de querer acabar nunca. Pero todo tiene un final, y los Traams cerraron en alto su show y el Bilboloop’23.

Texto y fotos: Dave Blanco

 

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