Cerrando la agenda rock 2019 con Clutch, Graveyard y Kamchatka – Sala Santana 27 I Bilbao

Graveyard_20191214_Santana27
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El hard rock llenó Bilbao de carisma

Al 2019 le quedan pocos días, pero todavía le queda tiempo para darnos muchas alegrías. Para los amantes y discípulos del hard rock clásico, el sábado había una cita que ya desde varios meses atrás, cuando se anunció, estaba marcada en rojo en el calendario de conciertos. La tripleta Kamchatka, Graveyard y Clutch reunía todas las papeletas para ser una noche de éxito y gozo, y efectivamente lo fue. 

Kamchatka, descubriendo a veteranos

A los suecos Kamchatka, los primeros en sonar el sábado, les perjudicó la poca antelación con la que la sala abrió sus puertas. Apenas diez minutos de margen, lo que hizo que en la salida a escena de la banda, no fuéramos más de veinte personas las que nos encontrabamos apostados en las primeras filas para verles. Por temas logísticos del backline del resto de bandas, los tres integrantes tocaron casi en el borde del escenario (las tres baterías estaban montadas una detrás de otra). Pero esto no fue impedimento ni adversidad para su actuación. Gran sonido el sacado por los suecos, con el bajista y el guitarra intercambiado los roles de cantante. Tenían poco tiempo, apenas treinta minutos, que supieron aprovechar para convencer al público que ya se iba congregando frente a ellos. Quizás les falten un par de temas pegadizos para poder llegar a más público, pero en su actuación obraron con solvencia y calidad, dando, por fín, el bolo que tuvieron que anular en Bilbao este año. El power trío desgranó su arsenal de hard soul con un Thomas Andersson bastante inspirado a la guitarra. Hubo hasta tiempo para colaboraciones, la de Gaster (baterísta de Clutch) quien cogió las baquetas para un último tema.

Graveyard, las flores que no se marchitan

Las expectativas y las ganas para Graveyard eran altas, no obstante, podrían haber sido ellos mismos quienes llenaran la sala sin ninguna otra banda más. Su discografía es bien redonda, pero sus directos, últimamente, están cogiendo mala prensa, tachándolos de pobres y justos. Por lo visto en Bilbao el sábado, totalmente injustificadas y crueles. Bien es cierto que la voz de Joakim suena muy rota, hasta con algo de afonía se podría decir, y cambia las notas altas por otras más bajas para poder llegar, pero su carisma y su calidad están intactas. El setlist fue el mejor de las tres bandas, resumiendo muy bien su trayectoria, sonaron temas como “Thin Line” , “Uncomfortably Numb”, “Walk On” y cerraron con “The Siren”. Los graves del bombo tapaban por momentos los sonidos más agudos de ambas guitarras, pero el tiempo solucionó la papeleta. Buen poso el dejado por Graveyard. Puede que no agarraran tantos nuevos seguidores como sus predecesores, ni movieran a tanta gente como los siguientes en actuar, pero no decepcionaron a buena parte de fans que estaban allí más por ellos que por los americanos. El detalle del jarrón con la flores sobre uno de los amplis (en esta ocasión amapolas) es algo que siguen cuidando y manteniendo, y son estos, y otros detalles, a los que algunos se agarran para atacar y otros para defender a los directos de los suecos.

Clutch, presencia y calidad a partes iguales

Para el plato fuerte de la noche, la sala no daba cabida a más almas. Los americanos Clutch dieron otro de sus directos magistrales. Gran sonido, y un Fallon haciendo de Fallon, y metiéndose al público en el bolsillo con su gestos y carisma. Por ponerle un pero al concierto, el setlist puedo ser, en nuestra opinión, bastante mejorable. Bien es cierto que con Clutch uno no sabe por donde van a ir los tiros, pues hacen uso, en sus giras, de más de setenta canciones para incluir en setlist de menos de veinte. Hubo sorpresas como “Army of Bono” o la versión de Creedence Clearwater Revival “Fortunate Son”, con a que cerraron su actuación. Pero antes, la primera mitad del bolo fue intensa y contínua, sin altibajos. Tanto Tim ( guitarrista) como Dan (bajista) lo bordaron. No son hombres de gran presencia, sobretodo Dan, pero Tim lo enmascara con su depurada e inmaculada técnica (eso sí, sin dejar de mirar a su mástil). 

La sala estaba empapelada con hojas que avisaban de la prohibición de hacer crowdsurfing (primera vez que lo vemos, luego entendemos que fue a petición del artista), pero aún así pudimos ver a un valiente desafiando las leyes. Las primeras filas se hacían hueco a base de pogos en algunas partes del concierto, el resto de la sala, poco o nada se podía mover. 

Para la segunda parte del concierto, Neil Fallon dejó descansar su micro, y lo posó, para enfundarse la guitarra y acompañar a Tim en  “The Elephant Riders” bajando una velocidad a la noche, pero manteniendo la intensidad. Com en “Spirit Of ‘76” la garra la ponían ambas guitarras, llenando de más matices las composiciones y dándole algo de descanso al inquieto Fallon. Más tarde se incorporaría Per Wiberg (bajista de Kamchatka) a los teclados y para antes del bis, se sumaría otro Kamchatka, Thomas Andersson, con una guitarra acústica para “(Eulogy for a) Ghost”, el tema más lento e intimista que sonó en la noche. 

Se hicieron cortos los setenta y cinco minutos pelados que tocaron Clutch. Todo cuanto pudimos ver con el encendido de las luces de la sala eran caras de felicidad, felicidad por corroborar de nuevo que la banda de Fallon sigue en gracia. Ya tenemos el boli rojo en la mano esperando que anuncien nueva fecha por aquí.

Texto: Dave Blanco

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