Cobra / Funeral Sun – Kafe Antzokia | Bilbao

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Despedidas entre estrenos

Noche de estreno y despedidas sobre las tablas del escenario, la del jueves 13 de diciembre en el Kafe Antzokia. El estreno llegaba por parte del nuevo proyecto de Javier Gálvez, Funeral Sun. Trío de doom/metal, en la línea de su anterior banda, que se subían por primera vez al escenario.  Y la despedida la hacían Cobra, que están cerrando la era Riffyard para, suponemos, comenzar a dar forma a su siguiente disco.

Un funeral con vida

El proyecto Funeral Sun nació hace ya algunos meses, pero poco se ha sabido desde entonces, apenas dos temas y quienes componen el trío (incluyendo ya un cambio en la formación). El jueves fue ese momento en el que te tienes que enfrentar a la auténtica prueba de fuego que es, ver cómo reacciona tu público ante tu propuesta por primera vez.

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Los temas que tocaron sonaron bastante potentes, directos y claros (salvo en algún momento puntual ). Las dos primeras canciones fueron enlazadas sin parón (la segunda fue “The Dragging”, una de las dos que forman su EP de lanzamiento y al que da nombre). El tercer tema se extendió casi hasta los diez minutos y mostró el lado más pausado y sentido de la banda, para acto seguido volver a su senda con “Let Them Bleed”. Las dos últimas fueron dos temas muy completos, en los que se puede encontrar todo lo que Funeral Sun predican, sonido doom crudo.

El pero se lo ponemos a la puesta en escena. No hubo interacción ni entre ellos, ni de la banda con el público, en ningún momento, sólo al final del concierto, Javier se dirigió al centro del escenario y alzó su guitarra de flecha, apuntando hacia el techo, para acabar con un gesto hacia el público de rabiosa satisfacción. Tampoco vimos que la distribución tan separada del trío (sin apenas movimiento) jugara a su favor, pero esto fue lo de menos. Esperemos que las caras y gestos de aprobación del público llegaran a la banda.

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Saliendo del cementerio

Casi tres años desde que las puertas del “cementerio de riffs” abrieron allá por febrero de 2016, tiempo más que suficiente de apertura que va tocando a su fin. Todavía queda alguna fecha más para poder despedirse por un tiempo (esperemos que corto) de Cobra de los escenarios. El concierto del jueves atrajo a buen un buen número de conocidos, amigos o simplemente seguidores, que querían estar presentes en el hasta luego de la banda bilbaína.

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No escatimaron en ningún aspecto. Técnico propio, set de luces propias y un extenso recital de temas (casi veinte). Los primeros compases de “Skull & Bones” interpretados por los tres instrumentistas solos en el escenario dieron paso a un enérgico Lete, quien enseguida apartó el pie de micro (sólo lo necesitó cuando tenía que azotar su pandereta sin parche). Dicha energía fue la predominante en todo el bolo por parte de los cuatro integrantes. También se trasladó a los asistentes, que aunque no llenaron la sala, más de la mitad necesitó de un espacio vital perimetral superior a la media para poder moverse y “bailar” con soltura. Como apunte curioso que refleja el ambiente que se vivió, decir que el 100% del público prefirió quedarse abajo a vivir el concierto con intensidad, y no subir a la tranquilidad y seguridad que da la balconada superior o a las escaleras.

Auténticos supervivientes

Los primeros temas se repartieron por pares entre su más reciente “Riffyard”, el debut “The Strong Arm Of The Rock” y “Thriller!”. Uno de los momentos más álgidos se vivió con “Rebel Scum”. La pausa para bajar pulsaciones llegó en parte con “Night Call” y en “Miyagi”, la cual fue con dedicatoria especial y mucha carga emocional. A juzgar por las caras que vimos, el concierto estaba cumpliendo expectativas, tanto de un lado como del otro del escenario. El final del primer trayecto de esta despedida sería en un Challenger del 70 (“70 Challenger”) y brindando con unos chupitos de whisky (“Crossroads”). Aquí Josu pudo recoger los focos de atención durante buena parte, sobre todo hacia el final de la canción, para desplegar los acordes de su guitarra mientras Lete se retiraba a camerinos a descansar. La locura en éxtasis llegó con la vuelta del frontman con las últimas notas, para anunciar (ahora sí la última) “General Lee”, y con ella, el segundo momento álgido de la noche salió a pasear.

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El retiro momentáneo del bis apenas duró segundos, y bien medidos fueron, puesto que el ambiente que habían dejado era para aprovecharlo cuanto antes y no dejarlo apagar, por ello , seguro que pensaron que funcionaria “Come On Now” para volver del bis, y funcionó. A partir de aquí la noche entró en una dinámica de euforia y locura que atraparía al mismo Lete, bajando a cantar entre el público “Life’s Too Short To Drive Slowly”. Hora y media casi con la que dieron carpetazo como siempre con el socorrista más famoso de la televisión y su tema “True Survivor” sonado en el hilo musical de la sala.

Un viaje por el paisaje Cobra, que se hizo corto, como corto esperemos sea la espera que nos espera hasta poder volver a ver a uno de los grupos más en forma y con el directo más directo del panorama metal/rock.

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Texto y fotos: Dave Blanco.

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