Eli Paperboy Reed meets High & Mighty Brass Band – Kafe Antzokia

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Que nada frene al soul

Pasados quince minutos del horario de apertura de puertas llegamos a la taquilla del Kafe Antzokia de Bilbao para disfrutar de una noche de soul, cuando justo en ese instante vimos a lo lejos acercarse por la calle al bueno de Eli caminando lentamente apoyándose sobre un bastón en su lado derecho. Un reciente percance durante una prueba de sonido provocó una lesión en su rodilla, ahora inmovilizada, que no ha frenado las ganas de “Paperboy” de continuar con su gira europea y que a muchos pilló por sorpresa.

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Sin cuerdas también hay paraíso

Se hizo de rogar el “reverendo” de Boston, pues no fue hasta cuarenta y cinco minutos después de abrir las puertas cuando daría comienzo el concierto, hecho este que favoreció a los habituales rezagados que a escasos quince minutos de comenzar aún dejaban la sala a medio llenar, pero que al comienzo del concierto ya rozaría el lleno.

Para esta gira Eli “Paperboy” Reed se ha rodeado de una Brass Band, donde los instrumentos de viento predominan sobre el resto. Dos trompetas, dos trombones de varas y una tuba frente a batería, percusión (Conga, Bongos,..) y la guitarra de Eli. La High & Mighty Brass Band salió a interpretar cuatro temas como si de los teloneros de la noche se tratase, en la que, salvo una canción que fue interpretada por el percusionista Chauncey Yearwood, fueron todas instrumentales, destacando la versión que hicieron de “Fell It Still” del grupo Portugal The Man. Y ahora sí, sobre una base rítmica, de nuevo el encargado de la percusión, presentó a Eli “Paperboy” Reed, quien apareció sin soporte de bastón alguno,  agarró su micro y comenzó a cantar “WooHoo”.

En prácticamente todos los temas los momentos de lucidez y protagonismo de los miembros de los instrumentos de viento iban a ser habituales, y mientras Eli a lo suyo, enfundado en un traje virtual de reverendo celestial esgrimía sus notas a lo James Brown en “The Satisfier” con gritos rozando los agudos que bien podían haber sido del dolor de su rodilla. La interacción con el público y el charloteo de Eli con ellos fue constante, como en la colorista “Well, Alright Now” en la que público y cantante intercambiaron numerosos gritos “monovocales” a mitad de tema. A Eli se le veía con ganas de moverse más de lo que realmente podía, no a si a la masa de público que congregó, que no paró de hacerlo. La balada “Your Sins Will Find You Out” sirvió para bajar pulsaciones y poner los pelos de punta con la interpretación vocal y sentimental que todo el concierto ofreció el chico de Boston, quien cerraba constantemente los ojos con fuerza a la vez que proyectaba su chorro de voz negra por todo el Antzoki.

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Que nadie deje de bailar

El color volvió a las luces que iluminaban el escenario con “Cut Ya Down” a la que siguió “Name Calling”. Tocaba el ecuador de la actuación y parece que a Eli le incomodaba ver a alguno que otro espectador sentado en las escaleras centrales del Antzoki, con lo que invitó amablemente a levantarse a los que allí se encontraban, (fotógrafos en su mayoría que siempre se colocan ahí para no molestar a las primeras filas y poder realizar su trabajo al mismo tiempo). Antes de continuar, de nuevo charlotada para disculparse por su escaso euskera más allá del típico “Eskerrik Asko” (prometió aprender para la próxima visita) y en un entendible castellano animó a los asistentes a pasarse tras el concierto por el puesto de merchan a dejarse algo de sus bolsillos en discos, camisetas y demás, para lo cual anunció que él mismo estaría allí para firmar o sacarse fotos con quien quisiese.

De nuevo el multicolor regresó al escenario con “As I Live And Breahte” y siguieron con “ I’m Gonna Getcha Back” con sonidos más funk  y duelo entre trompeta y trombón de varas incluido a pie de escenario, mismo sitio en el que se posicionaría Eli tras dejar por un momento su guitarra y agarrar sólo el micro para interpretar la dulce “Walkin’ And Walkin’ (For My Baby)” y donde aprovechó para sentarse durante unas estrofas en uno de esos escalones en los que minutos antes se encontraban los fotógrafos. Pasajes diferentes fueron los que recorrió en “Come And Get It”  tema que alargó con sus juegos con el público y que enlazó con “Take My Love With You”. Se intercambiaron los roles los miembros de la tuba y el trombón de varas, y en “Lovelight” dejó el final de la canción para la banda, marchándose él del escenario no si antes agradecer al público su asistencia.

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Arropados por el público

Aplausos y vítores para la banda y el cantante a su retirada como si de un estadio de fútbol se tratara con ese “oé oé oé”. De nuevo Chauncey Yearwood agarró el micro para arengar aún más si cabe al público para pedir “More noise” para el chico de Boston. Volvieron fuertes para el bis con sonidos Funky and Soul en “Explosión” de su disco “Come And Get It”, y de nuevo interacción con el público a mitad de canción para pedir a toda la sala que se agachara (incluso él lo hizo como pudo) para volver a saltar y bailar con el momento álgido de la canción. Como Moisés, pidió que se abrieran las aguas, y un gran pasillo central se formó en el público por el que la banda pasó y se quedó, transformándose éste en círculo y dónde tanto la banda como Eli con su micro interpretaron las dos últimas canciones en un fín de fiesta al más puro estilo de Nueva Orleans con su versión de “Glory Glory Allelujah”.

Ochenta minutos de ritmos soul, funk y jazz que una lesión no impidió y para los que sólo necesito un par de minutos para recuperarse y, tal como prometió, salir de camerinos para acercarse al puesto de merchandising a firmar a sus seguidores que ya se encontraban allí.

Texto y fotos: Dave Blanco

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