Izaro: Una motomami en gravedad cero – Palacio Euskalduna | Bilbao
La cantante Izaro presentó ante un Palacio Euskalduna lleno, las canciones de su nuevo disco “cerodenero”
Después de una larga temporada exprimiendo al máximo los limones de su anterior disco, Izaro decidió darse un tiempo y repensar su horizonte. Un proceso de introspección para resetear y volverse a encontrar en un camino por el que esté cómoda al andar. Así surge “cerodenero” un trabajo más heterogéneo donde se ha abierto por completo a la electrónica y que acaba de presentar en directo en la primera de las fechas de la gira que arrancó con el nuevo año.

Desubicada y desubicados
A la salida del concierto, una duda quedó despejada, los auditorios no son los mejores recintos para este tipo de conciertos. Restan calidez, merma la experiencia del asistente al verse encajonado y limitado por la butaca y ponen una gran distancia de por medio (y ya no digamos a los que estaban al final del último anfiteatro). La acústica también dista de la capacidad de inmersión sonora de una sala de conciertos con respecto a un espacio de cámara como el auditorio del Euskalduna.
El concierto pretende ser dinámico, con varios elementos en escena que van moviendo los técnicos de escenario a medida que avanzan las canciones. Una plataforma que aparece en sus últimos videoclips es el eje sobre el que pivota el show. Un espectáculo al que ha incorporado una serie de recursos artísticos que hemos visto a grandes estrellas en sus giras como puedan ser, Amaia, C.Tangana o Rosalía. Y es en ésta última en la que encontramos más similitudes, desde el estilismo hasta el cuerpo de baile y las coreografías que ha incorporado al directo en “x eta besteak” y “campamento base”.

En “libre” cantó en modo selfie al móvil que proyectaba la imagen (obviamente en vertical) en la pantalla al fondo del escenario. Y es que Izaro tampoco se ha querido quedar atrás en esto y también introduce a sus canciones a una camarógrafa que, móvil en mano, se pasea de vez en cuando tranquilamente entre los músicos para grabar pequeñas dosis del directo.
Como andar por casa
Después de un bloque central más electrónico y bailable, recuperó a la cantautora de sus comienzos en “el mundo no es un buen lugar”, se montó su propio “Tiny desk” con su banda bien cerca para “Tu escala de grises”, con el contrabajo de Julen bien marcado, o “limoiondo” donde los bongos hicieron acto de presencia.

De vuelta a posiciones iniciales para un último tramo más clásico en su carrera musical, Izaro tiró de folklore para “las llaves de tu casa”, de flamenco en “Aquí”, y de vals en “París” con el público haciendo coros. “Mi canción para Elisa” cerró esta parte con “todas las horas van a pasar” junto al piano de Garazi y con cierto toque a canción Disney.
La vuelta del bis sorprendió cantando a capela y proyectando la voz casi sin micrófono. “La Felicidad” remató el repertorio en tono festivo. Casi dos horas de actuación, con mucho discurso entre canciones por parte de Izaro que la ayudó a quitar nervios, conectar con la lejanía física del público, y ha coger aire después de las coreografías.

El tiempo de “cerodenero” ha arrancado para Izaro, que a sus treinta años recién cumplidos, ha reseteado de la mejor manera posible, sobre un escenario y colgando el cartel de sold out ante dos mil cien personas.
Texto y fotos: Dave Blanco
