Kadavar / Monolord – Santana 27 | Bilbao

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ticketea

Tríos que llenan escenarios

Noche de mucha pegada la vivida el pasado jueves en la sala Santana27, en el polígono de Bolueta. Potencia y entrega la de dos tríos que llenaron más el escenario que los asistentes el recinto. En este caso, como en las grandes citas, la sala Gold (principal), que se quedó algo grande para los sonidos monolíticos de Monolord y los power-rock psicodélicos de los alemanes Kadavar.

Monolord

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Con una entrada que apenas rozaba la mitad de aforo (puede que menos), los suecos Monolord salieron a escena sin miramientos. Los tres integrantes formaron una línea al frente del escenario con la batería al medio, como si de un muro de contención se tratase y comenzaron a sonar a lo que mejor saben, a stoner-doom pesado y sucio.

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Para abrir boca salieron con “Cruising The One” y “Lord Of Suffering”, dos exponentes de su sonido y estilo, en el que el bajo de Mika sonó potente sin llegar a saturar. Dos temas y ya habían agotado la mitad de su slot. Aquí el primer y único momento de pausa antes de arrancar “Rust”. Los teclados pregrabados del comienzo sobre los que Thomas comenzó a cantar unas líneas, fueron sólo un oasis en mitad del desierto. Los sonidos graves de los tres integrantes volvieron para quedarse ya hasta el final. En medio alguna concesión a Thomas y su guitarra, para ejercicios sonoros más agudos con las cuerdas de su guitarra. Su afamado “Empress Rising” terminó por volcar todo el muro rocoso que proyectan con sus sonidos, sobre los asistentes. Algo más de quince minutos de tema en el que tuvieron tiempo para hacer un resumen a modo de foto finish, de todo cuanto Monolord son. También tiempo para la foto de rigor del público (manos en alto) a mitad de canción. Un par de amagos de conclusión que arrancó los aplausos de los asistentes antes del final definitivo tras unos treinta minutos de actuación.

Kadavar

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Los berlineses contaban con toda la atención y expectación de los asistentes que ya aguardaban su salida a escena. Con una puesta escénica similar a sus predecesores (los tres en línea al frente del escenario con la batería en el medio, Simon y su bajo a la derecha y Lupus a la izquierda con pie de micro). Al contrario que Monolord, ellos sí contaban con técnico de sonido propio (su bomber con el logo de la banda no daba pié a confusión) y eso se notó.

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La pegada que ofrecieron en directo deja en paños menores a sus discos. No se contuvieron, y tanto Lupus como Tiger a la batería, ofrecieron todo un recital de “headbanging”. Comienzo tirando de clásicos como “All Our Thoughts”, “Vampires” o “Lining In Your Head” que prácticamente enlazaron unos con otros sin respiro ni descanso. El virtuosismo de Lupus con su guitarra se hizo presente en varios momentos, y los golpes de baquetas de Tiger hipnotizaban. Mientras, el bueno de Simon se paseaba con su bajo y se empapaba bien en sudor. “Into The Wormhole” sonó muy a los anteriores Monolord, “Tribulation Nation” y “Eye Of The Storm” en cambio algo más rockeras. “Broken Hills” se coló antes de una larga intro que abría  “Purple Sage”.

Luz y luminosidad

El trío se mostraba entregado al público pero poco interactivos entre ellos, apenas Simon postró su pie sobre la plataforma sobre la que reposaba la batería de Tiger, en alguna ocasión. Pero esto no es más que el reflejo del engranaje perfecto que son Kadavar en directo.

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La luminosa “Come Back Life” empezó por hacer efecto en el público, levantando algunos que otros cuernos y arrancando algún amago de pogo en la primera fila. Vista la acogida del tema, el siguiente vendría para alzar más los ánimos, “Doomsday Machine”. El concierto entró en su punto álgido y eso impregnó al técnico de luces que tiró de más color. Tras una primera parte de concierto más oscura, ahora las cuerdas de la guitarra arrojaban también una luz con más matices. “Into The Night” cerró esta segunda parte con la que los tres integrantes se marcharon del escenario, a bajar algo las pulsaciones durante el parón para el bis. A la vuelta, agarraron el concierto donde lo dejaron, y tanto “Die Baby Die” como “Black Sun”, dos de sus temas más conocidos y aplaudidos, consiguieron dejar a los asistentes con ese poso de sonrisa de satisfacción y aprobación a lo visto sobre el escenario.

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Texto y fotos: Dave Blanco

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