Nuevas cartas de navegación – Shinova / Licenciado Vidriera – Santana 27 | Bilbao

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Shinova presentó ayer en la sala Santana 27 / Fever su nuevo trabajo «Cartas De Navegación»

La noche de ayer fue la vuelta de Shinova a tierras bizkaínas tras pasar un año de su actuación en el Plateruena de Durango. Aquella noche despedían «Volver». Ayer presentaban «Cartas De Navegación», un trabajo que vuelve a dejar claro la posición de la banda en el panorama musical nacional.

Con la fecha anunciada hace varios meses, la de ayer debía ser la noche del golpe en la mesa. Un grupo local y con la meteórica carrera de los últimos años, tenía que ser profeta en su tierra. Si bien es cierto, que otras ofertas musicales restaban público, nos quedamos con el mal sabor de boca al entrar de no ver el «sold-out». El después borró esa amargor.

Licenciado Vidriera

La apuesta de telonear a un gran grupo como es Shinova tiene que dar vértigo, sobre todo por aquello de que el público no esté demasiado pendiente. Además, si presentas nuevo proyecto y tu «único» acompañamiento es una acústica y un chelo, la cosa es como tirarse al vacío desde un avión. Pero para eso está el paracaídas, para amortiguar el descenso y hacerlo disfrutar.

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Eso hicieron Mariano Estudillo y su acompañante al chelo Nerea Aizpurua. Jugar en casa y ante la difícil tarea de abrir para Shinova, tiraron de versos, versiones y mucho humor para atraer a los que esperábamos. Abrieron la noche con una versión muy particular del «Ser Brigada» de León Benavente (un arreglo digno de disfrutar) con varios guiños al botxo.

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Después, entre monólogo y discurso, hubo tiempo para un «zorionak zuri» y otra versión, esta vez de Mari Trini y su «Una Estrella En Mi Jardín». Tras esto, llegó el turno de presentar su primer EP. «Mátame» o «Algún Tiempo Mejor» nos recordaron a grupo de jóvenes recordaros por quehaceres de progenitores y para «No Es Tarde» pidieron los coros del público, algo frío todavía (seguimos siendo del norte). Cerraron con un mix muy logrado de los títulos de las canciones de los que vendrían después: Shinova. Una grata sorpresa la de Licenciado Vidriera.

Shinova

Sobre el horario marcado y previa entrega masiva de pulsera multicolor, Gabriel y los suyos aparecieron a escena para abrir la noche con de las nuevas. «Expectativas y Espejismos» y «Utopía» han dejado atrás a aquel luchador que salía a morir al ring. El primer «deja-vú» llegó con «Niña Kamikaze», posiblemente una de las mejores canciones de la banda. Estos primeros cortes no tuvieron el mejor sonido en cuanto a la voz de Gabriel, pega que corrigieron pronto.

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Intercalaron cortes del último LP con los ya clásicos con «Cartas De Navegación», «Ana» (canción emotiva donde las haya) y «Aurora» que no consiguió contagiar demasiado al público. Eso sí que lo lograron (y de qué manera) con el siguiente dúo formado por «Viajero» y «Volver». Para este corte, las pulseras empezaron a funcionar e iluminaban en diversos colores el cielo de la sala.

La mitad del noche llegó con «Guerra y Paz» (bastante coreada por el público) y «En El Otro Extremo», justo antes de «Gravedad Cero», esta vez sin la voz femenina. «Mirlo Blanco», además del propio juego de luces, contó con la aparición de dos banderolas en el frente que se izaban en las partes más «discotequeras» del tema. Los temas se sostenían en el bajo de Ander y las guitarras de Dani y Erlantz, que intercalaba las acústicas con las eléctricas y sus ya característicos movimientos de melena. La batería se encargó de marcar un ritmo a todo volumen desde el primer baquetazo.

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En la parte del balcón reservado al grupo, vimos a muchos integrantes de la organización del festival Sonorama Ribera, que no se quisieron perder la cita y mostrar su cercanía con la banda. «El País De Las Certezas» puso a saltar a toda la sala que, con los brazos en alto, generaron una bonita atmósfera. «Qué Casualidad» dio paso al single de «Cartas De Navegación»: «El Álbum». Siguiendo la misma tónica durante todo el show, intercalaron «La Ciudad Dormida» antes de «Sólo Una Canción» y del bis de rigor, que parece ya algo pasado de moda, sobre todo cuando las canciones más conocidas faltan por sonar.

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Este último compás, lo abrieron con la última por tocar del último LP «La Buhardilla de la Musa». El trío final fue para «Doce Meses», donde recordaron su anterior concierto en Durango, «A Treinta Metros», con Gabriel bajando a saludar y abrazar a familiares ya amigos (con speech de agradecimientos) y «Para Cambiar El Mundo», con la que cerraron las casi dos horas de espectáculo (lanzamiento de confeti incluido).

Un concierto el de Shinova que volvió a mostrar la gran banda que son, pero que como con otras muchas cosas, parecen no ser profetas en su tierra, ¡una pena! Habrá que seguir yendo a verles a festivales.

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Texto: David Pereda

Fotos: Dave Blanco

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