Sexy Zebras

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ticketea

Sexy Zebras (10/12/2017)

Sexo, rabas y Rock ‘n’ Roll

La lluviosa mañana del domingo, cuando la borrasca Ana empezó a enseñar sus alas mojadas sobre la ría de Bilbao, algo se cocía al calor de la sala NAVE 9. Los madrileños Sexy Zebras visitaban por primera vez Bilbao para presentar su tercer disco “La Polla” en las sesiones Rabba Rabba Hey y lo hicieron por todo lo alto. El cartel anunciaba la una de la tarde como hora de comienzo pero no fue hasta las dos menos veinte cuando empezó el concierto. Con intro musical de presentación, el trío apareció en el escenario sin camiseta, con el chándal de ir al campo y con mucha fuerza, muchísima. Los primeros regalitos que nos ofrecieron fueron “Yeah” y “Mami”.

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Sexy Zebras han levantado cierta expectación con este tercer disco que podemos incrustar fácilmente dentro del Cock Rock por el contenido y el enfoque de sus letras y la potencia de sus riffs sudorosos. En una entrevista para mondosonoro el pasado junio, dieron una explicación a este enfoque: «Nos damos cuenta del poder de la polla a nivel de hombres, de reivindicarnos como hombres, de dejar nuestra huella». Después de ver el concierto y escuchar sus letras hemos de decir que no fue para tanto, no hubo ningún contenido misógino ni ofensivo. Parecía más un juego de niños salvajes y mal hablados. Nos gustó la polla con pelos dibujada en la batería. Eso es pura imagen.

Espasmos pélvicos

Tocaron temas de discos anteriores como “La Flaca” y “Semental” y no pararon de animar al público para que se moviera, cantara y gritara. El movimiento de José y Gaby era un espectáculo de espasmos pélvicos llegando a puntos de rock esquizofrénico, una delicia para la vista. La sala matizó muy bien los reverbs y los delays del equipo de voces y los pedales de distorsión; se creó una atmósfera de sonidos sucios y muy duros que junto a los tempos marcados de la batería, se podía haber creado una gran pista de pogo, pero nunca se creó. Había unas 100 personas en el público y saltaron algunos y algunas fans, pero en general, un público muy estático.

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Continuaron con “Crazy” y hemos de decir que nos hizo mucha gracia cuando anunciaron “Machote”: -¡Machete al machote!-. Lo que dijimos antes, testosterona de fachada y pura imagen. Durante todo el concierto llegamos a contar más de cinco cambios de guitarra, parecía haber fallos en el cableado y en los jacks. El técnico fue tan habitual en las tablas que le terminamos cantando el “Zorionak Zuri”, también iba dirigido a Gaby, que compartían fecha de celebración.

El sexo estuvo muy presente durante la hora casi y cuarto de concierto. Hubo recitales de jadeos, sonidos de coitos salvajes e imágenes de guitarras frotándose entre ellas con su respectivo dirty sound. Un espectáculo orgiástico envuelto en una capa de puto rock contundente. También tuvieron temas “moñas” (como ellos mismos avisaron) pero no fue la dinámica general del concierto.

Lo mejor para el final

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Dejaron lo mejor para el final. Después de “Búfalo Blanco” y “Bereshit” llegó el momento de “Quiero Follar Contigo”. Fue uno de los temas más bailados y no fue para nada de los más potentes musicalmente hablando. Paradojas de la vida… Le siguió “Sexo y Marihuana” y “La Polla”. Este trío cortó y alargó los finales de algunas canciones creando una especie de red de sonidos embadurnados de efectos y beats de batería atronadores. Con “La Polla” se notó que ya estaban muy cómodos en el escenario. Hubo un cambio de formato casi al final del concierto. José Luna, el guitarrista se quedó solo y empezó a hacer una pequeña oda al hambre que tenía, eran más de las dos de la tarde, era comprensible.

Pero el final llegó inevitablemente con “Fugitivo” y “HDP”. Es innegable las influencias de Molotov o Mötley Crüe pero gracias a “HDP” hemos de nombrar también a La Bersuit Vergarabat. Hubo riffs y estrofas que se confundían con el tema “Señor Cobranza” de los argentinos. Los dos front men llegaron al clímax y Samu, el batería entró en éxtasis momentáneamente al final del concierto pero no hubo bis. Cuando acabaron, bajaron del escenario y se fueron mientras los técnicos recogían los instrumentos. Al empezar a escuchar a los Back Street Boys por el sonido de la sala nos dimos cuenta que todo había acabado así, de repente. Muy acorde con el género. Chapó.

Texto: Pepa Ferreiro

Fotos: Dave Blanco

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