Siloé: festival bajo techo
La banda vallisoletana Siloé conquistó Bilbao con un show festivalero
El viernes 21 de febrero, Bilbao se convirtió en un pequeño festival de verano adelantado gracias a Siloé. Con un llenazo absoluto en la sala Stage Live, la banda vallisoletana no solo confirmó su crecimiento, sino que dejó claro que su ambición va más allá de lo que permite un recinto cerrado. De hecho, ellos mismos lo dijeron en más de una ocasión: quieren tocar en el BBK Live y lo reclamaron entre canción y canción. Pero mientras ese momento llega, el viernes montaron su propio festival en la ciudad.

El salto cualitativo y cuantitativo respecto a su última visita a Bilbao fue evidente. De tocar en el Cotton Club ante medio centenar de personas a colgar el cartel de “sold out” en Stage Live. Una progresión natural para una banda que ha sabido conectar con el público, algo que se notó desde los primeros minutos del concierto. Aunque el setlist fue largo, la banda se tomó su tiempo entre canciones para dirigirse a los asistentes, agradeciendo el apoyo y creando un ambiente cercano.
Eso sí, al principio Fito Robles parecía un poco encapsulado tras sus dos pies de micro, como si estuviera protegiéndose de la expectación que generaban. Pero en cuanto se deshizo de uno, la cosa cambió: se movió con más soltura, paseándose con su acústica como si fuera un Elvis contemporáneo. Ayudaban, claro, esos zapatos que parecían salidos de un show de los años 50.

A nivel musical, Siloé siguen explotando su formato de trío con mucha secuencia, lanzando bajos, teclados y coros enlatados que les permiten construir un sonido más grande del que cabría esperar de tres músicos. Xavi, por su parte, dejó destellos que recordaban a Juan Valdivia, y no fue solo una sensación: cuando terminaron con una outro de «Maldito Duende», quedó claro que la devoción por Héroes del Silencio está presente en su ADN.
Uno de los momentos más especiales de la noche llegó con el mini set acústico en el que interpretaron «Solo estás tú» y «Súbeme al cielo» en un formato íntimo que contrastó con la energía de otros tramos del concierto. Sin embargo, no todas las pausas funcionaron igual de bien: el solo de batería de Jaco tras «Esa Estrella» quedó desubicado, aunque después Fito explicó que el batería había estado convaleciente minutos antes de salir al escenario y que ese momento tenía un significado especial para ellos.

El giro más inesperado de la noche llegó con «Nada Que Se Parezca a Ti», donde se desmelenaron con ritmos discotequeros que llevaron al público al éxtasis. Y cuando pensábamos que el subidón no podía ir más allá, se sacaron de la manga una versión de «Song 2» de Blur, aunque de una forma peculiar: tocaron sobre la pista original, con Fito abandonando el escenario y cediendo el protagonismo a la voz de Damon Albarn, mientras Xavi y Jaco metían bases dance. Un momento extraño pero efectivo.
La fiesta de Siloé terminó como había empezado: con coros, bailes y un Fito entregado bajando al público para cantar «Todos Los Besos» en un final totalmente eufórico. Y aunque el viernes no estaban en el monte Kobetas, dejaron claro que su próximo paso será tocar en un recinto mayor. Quién sabe si su reivindicación dará frutos. Pero, visto lo visto en Bilbao, parece cuestión de tiempo.
Texto y fotos: Dave Blanco
