Vetusta Morla – Guggenheim | Bilbao

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Os lo digo a vosotros

El inicio de este texto no va a ser el que nos gustaría, y es que ayer, lo musical, quedó, para muchos, en segundo plano. Y es realmente una pena que un concierto tan esperado acabase como acabó. Por suerte, o por váyase usted a saber qué, nosotros pudimos disfrutar del concierto como en casi cualquier otro, salvo por la cantidad de gente que se congregaba en la explanada de Abandoibarra, junto al Museo Guggenheim. Y es que esa gran afluencia fue la causante del “desastre”. Tampoco ayudó el evento de los saltos desde el muy cercano puente La Salve. Aún así, no sirve como excusa y es que ambos eventos estaban programados desde hacía tiempo, y la situación que se vivió era de esperar, sobre todo teniendo en cuenta quien era el organizador (Last Tour, experto en eventos musicales).

Minutos antes de las 21h (hora de la apertura de puertas), llegamos a la explanada donde Puppy guarda el museo. El ambiente de gran concierto se notaba y las primeras filas ya estaban asignadas. Hasta ahí nada fuera de lo normal. Llegó la hora, y las puertas se abrieron, y entonces fue cuando todo se empezó a tornar en una dirección, cuanto menos, inadecuada.

La cola de gente empezaba a ser kilométrica, y pasadas las 21:30, muchísima más gente seguía uniéndose a la serpenteante fila. Alice Wonder empezó a sonar, y ya supimos que, por desgracia, no podríamos ver a la cantautora madrileña. Tocaba paciencia. Sobre las 22h conseguimos entrar al recinto. Vimos la primera “curiosidad” de la noche, y es que en la terraza del chiringuito junto al Guggenheim, la valla no era lo suficientemente alta, y muchos “listos” decidieron ver el concierto totalmente gratis (y seguro que con menos aglomeraciones).

A las 22:30 el reguero de gente que bajaba las escaleras hacia la explanada era cada vez mayor (hemos leído en RRSS que dejaron de hacer el rutinario control en el acceso). Además del riesgo que ello conlleva, el mayor problema fue el siguiente, y es que muchos de esos se quedaban en el lateral del escenario, creando un tapón, e imposibilitando el acceso a los siguientes.

El plano de acceso, escenario, barras y demás producción, era el similar a otros conciertos que se han hecho en ese mismo sitio, pero aquello parecía distinto lugar (quizá fuese el aforo…). A las 22:35 anunciaron que el concierto de Vetusta Morla (sí, esto debería ser la reseña del show de los madrileños) se retrasaría y a las 22:55 pidieron que la gente accediese a la parte trasera del escenario. No funcionó y a las 23:00 decidieron meter una intro musical. La cosa no pintaba muy bien.

La música

Un arranque suave y calmado se llevó los primeros aplausos del respetable. Con Pucho a la percusión, arrancaron con “Mismo Sitio, Distinto Lugar” y  “Deséame Suerte”. Todo parecía muy premonitorio. Desde nuestra posición (el lado derecho de la mesa de técnicos) era casi imposible moverse, ni hacia delante ni hacia atrás. En “El Discurso Del Rey” sacaron la máxima potencia de vatios y una muy animada “Palmeras En La Mancha” cerró los primeros cuatro cortes del último trabajo de Vestusta Morla. En esta última, la producción de pantallas (serie de imágenes cómic incluida) y un Juanma Latorre muy “bailongo” dieron la nota de color.

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La siguiente parte del concierto fue hacia sus clásicos de antes, que arrancaron con “Golpe Maestro” y un guiño al euskera con el “Bizirik Utzi Gaituzte” (nos han dejado vivos) en pantallas. Fue justo después cuando Pucho pidió las pertinentes disculpas. “La Mosca En Tu Pared” se abrió con los acordes de piano y voz que crecieron hasta ser uno de los temas de la noche.

Musicalmente no hay nada que reprochar a los madrileños, y es que el sonido, las luces y, en definitiva, la puesta escena era espectacular. En “Maldita Dulzura”, la mejor balada del grupo, desplegaron nuevos efectos visuales y “Cuarteles De Invierno” y “Copenhague” fueron aclamadas por los que sí podíamos disfrutar del show. Todos con los brazos arriba y dejarse llevar sonaba demasiado bien. No sabíamos dónde íbamos a acabar, pero merecía la pena.

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“Fuego” dio paso a tres cortes de “Mismo Sitio, Distinto Lugar” (2017). Era la calma antes de la última tempestad. Tras “Punto Sin Retorno”, llegó un nuevo speech de Pucho recordando a todas esas personas que viven injusticias. No parecía ser demasiado adecuado, sobre todo viendo lo que muchos estaban viviendo en ese concierto. Todos los asistentes sabíamos que ese no iba a ser el mejor concierto de Vestusta Morla en Bilbao, ni mucho menos.

La fiesta

Sin embargo, y volviendo a lo estrictamente musical, a partir de ahí, todo fue “in crescendo”. Los clásicos “La Deriva”, “Mapas”, “Sálvese Quien Pueda” y “Valiente” montaron una auténtica fiesta, donde la gente se olvidó de la aglomeración y sólo disfrutó y bailó junto a Pucho y los suyos. En “Te Lo Digo A Ti” aparecieron en escena dos manos apuntadoras, que quedaron descafeinadas, y un video-selfie de Pucho que mostró el despliegue técnico. Antes del bis, “Fiesta Mayor”. Todo el mundo sabía que eso no iba a quedar así.

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Volvieron a salir con una pausada y muy reivindicativa “Consejo De Sabios” y fin de fiesta para “El Hombre Del Saco” y la efervescente “Los Días Raros”. Su gran lista de clásicos, hace que puedan cerrar con casi cualquier tema y este fue el perfecto para las 2 horas de actuación, con 25 temas, que Vestusta Morla descargó en Bilbao.

Una auténtica pena que lo musical vaya a quedar en un segundo plano por temas organizativos. Alguien debería asumir responsabilidades por lo de ayer. Por un lado, esos que se apuntan tantos metiendo conciertos en carteles que no corresponden; y por otro, instituciones que se llenan la boca haciendo de la ciudad un escaparate que no puede asumir tantos eventos.

La música de 10, el resto mejor no calificarlo. ¡Una pena!

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Texto: David Pereda

Fotos: María Pastor

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