Zea Mays presentan «Atera» ante su público incondicional – Kafe Antzokia I Bilbao

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Zea Mays pasan de nuevo por la casilla de salida

Parece que no pasa el tiempo, pero en esto de la música (como en muchos otros aspectos)  veinte años son muchos, y son precisamente los que llevan Zea Mays con nosotros, dándonos innumerables canciones y momentos. Pero las celebraciones por el aniversario ya tuvieron su protagonismo, y ahora toca mirar hacia delante, sacar nuevas historias, y plasmarlas en nuevo material de estudio. “Atera” es el noveno disco de estudio de la banda bilbaína y el viernes lo presentaron en casa, en un Kafe Antzokia que colgaba el cartel de entradas agotadas con bastante antelación.

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JUM! Cuando la tecnología y el rock discrepan

La sorpresa al entrar en la sala fue doble, primero por ver que Zea Mays no iban a estar solos. Primero sería el turno del dúo JUM!, con exclamación, y segundo por los propios JUM! y su puesta escénica. Esa carpa como de venta ambulante sobre el escenario, con lo que parecía un periodista deportivo a pie de campo, haciendo «air drumms» con dos baquetas golpeando al aire, nos dejó totalmente descolocados. En la otra mitad del escenario, todo era más “convencional”, con Meri delante del pie de micro y su guitarra eléctrica. En lo musical, el rock garajero de guitarra y batería casaba bien y los temas parecían interesar a un Antzoki lleno desde el comienzo. Pero problemas técnicos hicieron que la futurista  batería dejara de sonar, y Meri tuvo que acabar la canción sola, algo que nos pareció incluso más interesante. Finalmente, y tras un gran parón de diez minutos por nuevos problemas técnicos, el dúo consiguió cerrar su actuación entre acordes de guitarra muy en la línea de una PJ Harvey inicial.

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Zea Mays salieron pero sin salirse

“La Valse d’Amelie” de Yann Tiersen dió la bienvenida al cuarteto, a los que se les veía ya con una sonrisa de oreja a oreja por volver a tocar ante su (fiel) público. Aiora mostró su tesoro más preciado, su voz, con las primeras líneas de “Haizearen Jainko Beltza”, acompañada por sutiles notas que salían de las cuerdas de Piti, a las que se fueron uniendo el resto de compañeros, para entrar de lleno en su sonido. El empaste y engrase de la maquinaria Zea Mays hace que un concierto de presentación sea casi como uno de despedida, sin apenas fallos y con la marcha automática puesta, al menos eso transmiten. Su single “Kea” quizás sea lo más discotequero que sonó en toda la noche. Algo engañoso para un disco que no llega a profundizar tanto en esos sonidos. Aiora se ayudaba en directo de una mesa de sonidos también en “Edonora”. Por el camino, la guitarra de Piti no paraba de moverse, y trataba de abrirse hueco en los primeros escalones del Antzoki, entre vasos, botellines y abrigos. 

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No fue hasta “Gorputz Pentsamendu Huts”, de su disco “Era”, cuando vimos unos Zea Mays más intensos y menos ruidosos, para adentrarse en una oscuridad que le sienta como un guante (como con aquella versión que solían interpretar de “Bored” de Deftones y que esperamos algún día recuperen). “Ilunetan” sonó entre canción protesta y villancico y dio aire antes de las descargas de “Elektrizitatea”, la primera canción que metió al público de lleno en el concierto desde los primeros acordes, y ayudando a Aiora en todas las estrofas. La canción, que va creciendo, tiene un punto extra de decibelios en directo en su momento álgido. “Amiltzen Ez Den Bat” parece que funcionó en Harro y sigue formando parte de los  directos, casando bien entre los nuevos temas de “Atera”, con ese aire discotequero en el que la voz de Aiora se encuentra cómoda, mismo caso que “Hiri Eri” con la batería sonando más electrónica que en el disco. Batería con un risueño y alegre Asier que siempre se muestra muy divertido y que, aún con la escasa movilidad de su posición, tiene mucha presencia. 

Momento para los detalles

Pero Zea Mays también saben ponerse serios y contundentes al mismo tiempo, y aquí es cuando Rubén saca la robustez de sus cuatro cuerdas sobre los demás. “Ilara Hilobi” dio muestra de ello y sonó redonda. La guitarra y sus efectos de pedal se metieron por medio, dando junto con las notas altas en la voz, los destellos de luz necesarios.  

Pasando ya la hora de actuación, y sin apenas descanso entre unas canciones y otras (Zea Mays son parcos en palabras), llegaba el turno para los clásicos más demandados. Para “Negua Joan Da Ta”,  sin duda su canción más cantada, tuvieron, curiosamente, una colaboradora interpretándola en el lenguaje de signos. Otro detalle fue la mini versión que metieron en medio de “Bi Bihotz Bi Ero” de “Heavy Cross” de la banda Gossip, y no podemos estar más de acuerdo con la elección, porque no se nos ocurre un grupo mejor que pueda interpretar las canciones de los estadounidenses y llevarlos a su terreno como los vascos. “Kukutza” y  la positiva “Gaur” dieron paso al bis, con la que podríamos etiquetar como balada, “Inurriak”. Pero el fin de fiesta tenía que ser en alto y “Eztarritik Alura” y “Hondarretik Ondarroara” lo hicieron posible, con Piti soltando el resto de su arsenal de sus afilados recursos sonoros entre el público.

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Aproximadamente, una hora y cuarenta y cinco minutos después, Zea Mays salieron de allí con la misma sonrisa e ilusión con la que llegaron, demostrando que su puerta está en la salida hacia delante.

Fotos y texto: Dave Blanco

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