BIME City 2017

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BIME City 2017 (25-26/10/2017)

Como ya es habitual, dentro de BIME, desde la organización de este evento (que es algo más que un festival) nos proponían planes muy tentadores para las noches del miércoles y jueves en Bilbao. 40 conciertos, todos gratis, y en diferentes salas de la capital bizkaína, que iban a servir de calentamiento para el evento musical, el BIME Live.

Miércoles

Para el miércoles tiramos de clásico y nos fuimos a ver a Señores. Buen horario que permitía no estresarse por el día siguiente y hacía agradable la noche de miércoles en un Stage Live que, a pesar de no llenarse, presentó una gran entrada (muchos repetíamos, pero alguno que otro se estrenó con el grupo de Bilbao).

Mismo setlist que en su anterior actuación en el Ebrovisión, pero con diferente orden y extensión ya que les seguirían otros dos bolos en la misma sala. Arrancaron con “El Último Vuelo del Concorde” y cerraron con “Estrella de la Muerte”. Entre medias, los clásicos “Corporarturo Avaricio” o “Democracia Enferma”.

Su próxima vez encima del escenario será diferente, seguro.

Jueves

En esta última jornada del BIME City, previa a su versión mayor, BIME Live, la oferta de actuaciones y salas nos atraía bastante, lo que hizo que nos perdiésemos varios grupos por un simple tema de solapes y distancias entre salas. Aún así, pudimos disfrutar de varias actuaciones, todas ellas de gran calidad.

Nuestro plan era movernos dentro de circuito de salas que forman Azkena, Antzoki y Stage  Live.

Banfi

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Comenzamos la noche en el Azkena para ver a Joseph J. Jones cosa que para nuestra sorpresa no fue así. Tras los ya recurrentes retrasos, salieron al escenario los londinenses Banfi. Este cambio de última hora nos cogió un tanto descolocados, puesto que no sabíamos si Joseph se había caído del cartel a última hora.

Aún así, no le dimos más vueltas y nos centramos en la actuación del trío de Londres. Canciones con ese toque Brit que tanto abarca y que ocupa puestos importantes en los carteles festivaleros más populares, al más puro estilo MGMT, Phoenix o unos acelerados Vampire Weekend.

Joe Banfi no se despega del pie de micro ni de su guitarra (como dato curioso, Joe usa una guitarra “estandar” pero al ser zurdo la toca del revés). Mucho coro y reverb en las voces para los temas más rítmicos. A nuestro parecer, la batería sonaba algo alta y tapaba al bajo en algunos tramos.

La sala registraba una pobre entrada que se apreciaba más aún con la gente muy repartida por toda la sala, hecho este que Joe intentó mejorar pidiendo que la gente se acercara a las primeras filas, y que no llegó a fraguar.

Joseph J. Jones

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Ahora sí, tras Banfi, el turno llegó para Joseph J. Jones. Una voz con claras influencias del gospel y la musica negra.

Acompañado por toda una legión de teclados y sintetizadores y sólo un bajo como instrumento “tradicional” salió a escena este “mozo” de considerable estatura y de voz prodigiosa. Es esta voz grave la base de todas sus canciones y nos parece más que acertada a la vista de cómo sonó.

Él llenaba todo el escenario y la sala con su amplio registro vocal. Sala que ahora sí empezaba a coger cuerpo y empezaba a verse una buena entrada.

Los vacíos y silencios que deja en sus canciones se veían distorsionados por los típicos charlatanes que siempre se dejan caer por los conciertos. Reseñable fueron las miradas que Joseph echaba a un grupo en la primera fila que durante la íntima “The Dirt” no pararon de hablar en un tono bastante elevado, a lo que Joseph respondía con un tono más alto en los momentos álgidos de la canción sin apartarles la mirada como diciendo “ey! estoy aquí, hacedme caso”.

Su último single, la bailable “Crawl”, sonó espectacular, al igual que toda su actuación. Mención especial a ese toque gospel que le puso al estribillo que no se acentúa tanto en la versión de estudio.

Tras (la religiosa) “Speaking in Tongues” tomamos la dura decisión de dejar la actuación de Joseph J. Jones que tanto estábamos disfrutando para acercarnos hasta el Antzoki a ver uno de los platos fuertes de la jornada, los holandeses DeWolff.

DeWolff

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Y es que DeWolff eran uno de esos grupos que teníamos marcados en rojo como imperdibles desde que fueran anunciados para el cartel de este BIME City.

Con el concierto ya empezado, llegamos a un Antzoki lleno que nos hizo tener que esforzarnos más de lo debido para adentrarnos entre la multitud y coger posición. Entrar en ese torbellino sonoro que tenían montado DeWolff fue aún más impactante viniendo de dónde veníamos, lo cual no fue impedimento para que desde el primer minuto nos metiéramos de lleno en su torbellino.

Rock, folk, psicodelia, hard rock, son muchas las etiquetas que nos vienen a la cabeza para ubicar a este trío y ninguna nos convence del todo. Los hermanos Van de Poel y Robin Piso, unos jovencísimos pero virtuosos músicos de Holanda (era el país invitado de BIME Pro) derrochan sonidos clásicos de rock y desbordan entusiasmo, poderío y pasión.

Pablo, guitarrista y cantante, nos recuerda en parte al gran Gonzalo Portugal (Last Fair Deal) por su forma de tocar y moverse por el escenario. Y es que Pablo no para, acercándose al borde del escenario a la más mínima ocasión, jaleado por un público entregadísimo y correspondiendo a lo que estábamos viendo sobre el escenario.

Al parecer, no éramos los únicos que los teníamos como indispensables en la noche del jueves, y eso se notaba en cada nota, en cada riff. Gritos de “I love you!” entre el público, jaleos y aplausos en mitad de los temas, como en “Tired of Loving You” dónde tras una primera parte tranquila, el órgano Hammond de Robín deslumbró en la segunda mitad del tema junto con la guitarra de Pablo.

Para concluir, Pablo decidió subirse junto al órgano de Robin para marcarse uno de sus potentes riffs y bajar con un salto, fue la foto que resume perfectamente lo que allí vivimos, pasión, entrega, dedicación, y sobre todo rock, mucho clasic rock, algo difícilmente olvidable y que esperamos les haga volver con un concierto más extenso.

Dan Croll

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Vuelta a la sala Azkena para ver la segunda mitad de la actuación del británico Dan Croll, otro jovencísimo artista que cuenta con millones de reproducciones en Spotify.

Grata sorpresa fue la que nos llevamos al ver que ahora sí, la sala presentaba un aspecto de grandes noches. Bastante más gente que cuando la dejamos con Joseph J. Jones.

A nuestra llegada sonaba “January”, corte perteneciente a su reciente lanzamiento “Emerging Adulthood”. Un medio tempo con ritmo y base bailable que surtía efecto entre los asistentes, en los que veíamos ligeros atisbos de movimiento.

Un poco más apretados sobre el escenario que el resto de grupos que pasaron anteriormente, los cinco jóvenes ingleses recorrieron sus dos discos de estudio repletos de ese pop con sintetizadores bailable.

Con las primeras notas de los teclados de “From Nowhere”, su gran hit, el público se vino arriba y la verdad es que nosotros un poco también.  Y no es para menos ya que Dan Croll te mete en sus temas poco a poco y cuando te quieres dar cuenta, tus pies y cabeza se están moviendo ligeramente al ritmo de su música.

Cerró una muy buena actuación con “Tokyo”, tema con el que también cierra su último larga duración.

Jungle By Night

Finalmente, y tras un repentino cambio de planes de última hora por nuestra parte, volvimos de nuevo a engancharnos al BIME City para esta vez disfrutar de los sonidos afrobeat de los holandeses Jungle By Night.

No se había movido nadie del Antzoki, y al igual que nos pasó con DeWolff, llegamos ya con el concierto empezado y en pleno auge. Decimos concierto pero podríamos decir igualmente fiesta, porque eso era lo que estaba sucediendo.

Temas con una base technodance envueltos en un manto de jazz y ritmos tribales africanos. Todo esto gracias a sus nueve componentes, todos en su papel, en el que caben, secciones de viento, teclados, percusión y cuerdas. Trompeta, saxofón y trombón son quienes hacen de voz cantante en sus temas, ya que éstos carecen de letras.

El joven Ko Zandvliet, encargado del trombón es quien hizo las veces de maestro de ceremonias, arengando al público (poca falta hacía) cada vez que cogía el micro, bien entre temas, bien durante ellos.

En el tiempo que estuvimos no hubo momentos para el descanso. Tema tras tema, sus bases y sus ritmos nos inducían a saltar y bailar sin descanso. Pudimos ver a los propios DeWolff disfrutando del show entre el público en las primeras filas como uno más.

Y ahora sí, con descubrimiento final de Jungle By Night, dejamos atrás esta edición del BIME City con un muy buen sabor de boca por el nivel y calidad de los conciertos a los que pudimos asistir y que no dudamos habrá sido extensible al resto de propuestas que lo componían.

Texto: David Pereda y Dave Blanco.

Fotos: Dave Blanco

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